jueves, 12 de febrero de 2015


Pegando al Blanco


En ocasiones, nos surgen muchas preguntas. Nos cuestionamos sobre algunos por qué, pero también, nos elaboramos esas preguntas de manera tal, que ellas mismas se tornan en nebulosas para nuestras mentes. Tal es el caso de la pregunta: “Por qué No”?; Por qué no ponerme el piercing?, por qué no ser como los demás?, por qué no esto, por qué no lo otro?

Estas son preguntas filosóficas, como dirían algunos, otros dirían que son preguntas de carácter existenciales. Pero yo solo creo, que tanto una como otra definición, se engloban en recordar y decir que solo son preguntas humanas.

Es difícil en nuestros días, vivir como si las cosas que nos redean, no tienen que importarnos. Pensar que los factores externos, o sea, las condiciones que veamos en nuestro derredor, no tienen un carácter significativo para evocar aquellas preguntas, que como dije anteriormente, solo son humanas.

Tal es el caso de aquellos, que deciden vivir apegados a los preceptos bíblicos, como norma de vida. Es una verdadera prueba de Fé intentarlo, mas una completa demostración de perseverancia de aquellos que a través del  tiempo dan evidencias de que si se puede.

Ha habido casos en los que muchos se preguntan, sobre la posibilidad o no de vivir como lo vemos recomendado y ordenado en la Torah (Pentateuco), Neviim (Profetas) y Ketubim (Escritos)” TaNaJ”, y  las “Buenas Nuevas de Redención”.  Ejemplo tenemos de más, de que si se puede y si se ha logrado.

Es verdad que encontramos muestra en dichos escritos, de la falla al blanco de muchos. Unos decidieron que dar en el blanco no era obligatorio, e incluso motivaban a que se establecieran otros blanco; blancos que eran mucho más fácil de alcanzar, ya que no eran estos el punto exacto, sino que parecida la diana, ellos decidieron que al golpear cerca, era más que suficiente. Nunca habrá merito en dar en la segunda ralla. El merito esta en el esfuerzo por dar en el blanco.

Podemos encontrar modelos de cómo se acomodan los puntos y como se reorientan los disparos hacia la parte más fácil. Es una tendencia “Humana”, el querer hacer las cosas a nuestro modo, aunque haya normas de procedimientos establecidas, que dicten la manera correcta de actuación. El hombre ha mostrado que su inclinación a lo incorrecto lo gobierna, aunque esta realidad puede ser modificada y alcanzar a desarrollar una inclinación por el bien, tal como la Palabra del Dios de Abraham nos lo indica, mediante las pautas (estatutos y ordenanzas; preceptos y leyes) que con cada letra que leemos, nos es revelada.

Este es el caso de Jeroboam, hijo de Nabat, de la tribu de Efraim. Según nos es narrada la historia, en 1ra de Reyes 12, nos iremos dando cuenta de cómo se forjan las intenciones de los hombres y la facilidad con la que nosotros podemos cambiar la diana o cambiar los puntos, haciéndonos “fallar al blanco”. A partir del versículo 25, inicia el relato de cómo Jeroboam, comienza su reinado sobre las 10 tribus del norte, reedificando ciudades y sobre todo, creándoles a las 10 tribus sobre las que él reinaba, un nuevo lugar de adoración. Ya no tendrían que bajar a Jerusalem a las Festividades de Peregrinación que el Eterno les había ordenado (Deuteronomio 16:16), sino quedándose en los territorios donde Jeroboam, les había puesto lugar de adoración al becerro (1ra. De Reyes 12:28-29).

He aquí donde se hace preciso hacerse las preguntas humanas, filosóficas o de carácter existencial. Es justo en ese momento, donde estamos viendo los factores externos, incidir de manera directa en nuestros factores internos de conducta Cristiana, moral y/o social. Es ahí que debemos sentarnos en la balanza y depositar sobre ella el conocimiento de la verdad, que nos ha sido indicado como punto medio y central de la diana; punto al que nos referimos como blanco, en contraposición a la corriente social, a las nuevas oleadas de los grupos, a los nuevos moveres y/o movimientos, que tal vez están reorientándonos los disparos y estableciéndonos nuevos puntos de referencia, restándole importancia al punto medio y diciéndonos que con tan solo pegar en un zona que corresponda de algún modo a la diana, es suficiente. Llevándonos con mieles a la puerta del error, a ser desechado por nuestro creador; siendo que nuestro disparo fue dirigido, a Fallar al Blanco.
    • Es en esta ocasión, que debes hacerte las preguntas que planteábamos a manera de introducción. ¿Por qué no ponerme un piercing, si el invitado del domingo, ese que parecía “lleno de sabiduría y espíritu” indicaba que debemos adornare el templo del espíritu santo?
    • ¿Por qué dejar de ponerme las ropas como mis compañeras de la universidad, o grupo cual sea, si el Pastor amigo dijo en una reunión que no importa como estemos ni como vistamos, si esas son cosas que con el tiempo se desvanecerán, que mejor nos es predicar que Cristo viene; aunque nuestra vestimenta realmente demuestra el indecoro, la falta de pudor y que la venida del que proclamamos tal vez sea la del adversario de Dios, Santanas.
    • ¿Por qué no celebrar las fiestas que todos celebran, si es solo el día de la amistad y el amor, el día de San Valentin o como quisiéramos renombrarle, alegando que tiene un significado tan lindo, si el Apóstol de la congregación dijo que ya somos nuevas criaturas, y que las cosas debemos hacerla ahora para la gloria de Dios?
    • Así que, ¿por qué no aprovechar el momento para hacernos otra interesante pregunta?, tal vez muy significativa y es: ¿Por qué no celebramos la festividad en honor a la Virgen de la Altagracia? ¿O tal vez Halloween? ¿Qué tal si celebramos también un cabo de año a nuestro fenecidos, con la invitación a un grupo musical que entonará “palos”?

Las respuestas justificativas a las anteriores preguntas, salvo la última, podrían ser varias; tanto como vuestra imaginación, pero les puedo asegurar que ninguna podrá encajar con la palabra de Dios.
           
 Porque el señor mismo fue quien dijo:
  1.    Que escucháramos lo que Él decía, respecto a las cosas que imitamos de los que nos rodean. De las costumbres y lo que es común en la sociedad en la que vivimos, en los grupos de los que participamos y que sabemos que sus cuerdas no están atadas a nuestro Dios. Porque esas costumbres y tendencias son vanas, no tienen un fundamento en Él, no son verdaderos, ya que el único Verdadero es Él, el Eterno. Es por eso que nos Ordena no aprender de sus costumbres. Jeremias 10:1…
  2.       El Eterno nos dice que no observemos las actividades o festividades de esta sociedad corrompida, en cuanto a las fiestas cuyo origen es cuestionable, pagano o completamente desconocido; aunque sea lo que es tendencia en este momento en nuestras comunidades.  Levíticos 18:2-3; Deuteronomio 12:30;” 2da. Reyes 17:15. Es en levíticos que también da una advertencia y aclaración del porque no debemos comulgar con el paganismo, haciéndole entender a su “pueblo elegido”, que por esas cosas es que ha desechado a aquellas naciones, cuyas tierras hoy les fue otorgada a Israel. Levíticos 20:22-23 y en el versículo 24 hace notar que Él mismo los ha apartado de los otros pueblos.
    Ignoramos a veces que “Santo” no es venerable, Santo es sagrado, Separado, Consagrado. Sois un pueblo Santo (1ra Pedro 2:9). Así dice el Señor y nosotros nos empeñamos en empañar la obra de separación que Dios ha hecho a través de nuestro Señor Jesucristo, con nuestras neo-costumbres.